A la Escuela N.° 245 - Chaco
POR EL PADRINO PABLO JORDÁN
Por primera vez visité la Escuela que apadrino. Está lindísima y fue emocionante compartir un día con los ahijados. Cuánto podemos “llenarnos la vida” abrazando a estos niños, necesitados de elementos materiales, pero con tanto afecto para brindar. Nos recibieron con su más cálido sentimiento. Como experiencia de vida, es oxigenante. Se nos llenan los pulmones de ternura. Como ejercicio social, aprendemos de ellos. De los que menos tienen. Y menos exigen.
¿Qué puede ser más gratificante que ver a un niño feliz? ¿Y cuando son más de uno? Sus caritas risueñas al recibir materiales escolares, alimentos nutritivos, juguetes, golosinas, etcétera...
Por idea de otra persona con la cual viajé, también llevé unas flautas dulces con las que comenzarán a formar su conocimiento musical. Hace más de un año que soy Padrino y tengo contacto frecuente con el Director de la Escuela.
Por primera vez visité la Escuela que apadrino. Está lindísima y fue emocionante compartir un día con los ahijados. Cuánto podemos “llenarnos la vida” abrazando a estos niños, necesitados de elementos materiales, pero con tanto afecto para brindar. Nos recibieron con su más cálido sentimiento. Como experiencia de vida, es oxigenante. Se nos llenan los pulmones de ternura. Como ejercicio social, aprendemos de ellos. De los que menos tienen. Y menos exigen.
¿Qué puede ser más gratificante que ver a un niño feliz? ¿Y cuando son más de uno? Sus caritas risueñas al recibir materiales escolares, alimentos nutritivos, juguetes, golosinas, etcétera...
Por idea de otra persona con la cual viajé, también llevé unas flautas dulces con las que comenzarán a formar su conocimiento musical. Hace más de un año que soy Padrino y tengo contacto frecuente con el Director de la Escuela.
Traté de suministrar lo que solicitaba, pero por varios motivos de trabajo, incomprensivamente, no
había viajado a conocerlos, a verlos, a mirarlos, y
a escucharlos.
La decisión del viaje tomó horas. En apenas dos días, completé los últimos elementos necesarios, apagué el teléfono móvil, me bajé del acelerador ciudadano y allí fui. ¡Que esperen los compromisos laborales!
Las condiciones en la Escuela son muy buenas. No sin esfuerzo la mantienen ordenada y pulcra. Los padres ayudan y mucho. Pero faltan cosas:
Una huerta y los elementos correspondientes a sus características climáticas
Resolver el problema del agua, envenenada por el arsénico. Traje una muestra para hacerla analizar por el INTI y encontrar un método para purificarla sin el uso de energía, ya que no la hay. Mejorar el sistema de bombeo y el reservorio.
La energía solar: aumentar los equipos de generación, que ya existen.
La decisión del viaje tomó horas. En apenas dos días, completé los últimos elementos necesarios, apagué el teléfono móvil, me bajé del acelerador ciudadano y allí fui. ¡Que esperen los compromisos laborales!
Las condiciones en la Escuela son muy buenas. No sin esfuerzo la mantienen ordenada y pulcra. Los padres ayudan y mucho. Pero faltan cosas:
Una huerta y los elementos correspondientes a sus características climáticas
Resolver el problema del agua, envenenada por el arsénico. Traje una muestra para hacerla analizar por el INTI y encontrar un método para purificarla sin el uso de energía, ya que no la hay. Mejorar el sistema de bombeo y el reservorio.
La energía solar: aumentar los equipos de generación, que ya existen.
Las comunicaciones: crear sistemas de radioenlaces para emergencias. Y casi un sueño: Internet.Enseñar el cooperativismo: fomentar el pensamiento para un bien común desde niños, ya que
ellos, cuando finalizan la etapa escolar, no reciben
otra formación. Aprenden de lo que ven alrededor.
Los sanitarios: hay que mejorarlos. Agua caliente
en forma natural y ecológica, sin energía.
Todo se puede hacer, todo se debe hacer. Solo debemos empezar por pensar cómo lo realizamos.
Queda mucho por andar, hay mucho por hacer y
muchas donaciones para pedir a aquellos que se
comprometen solidariamente.
La ganancia es enorme, nada más y nada menos
que el futuro de La Argentina.
A las Escuelas N.° 645 y 960 - Chaco
POR LA MADRINA NOEMÍ PROPATO DE RAINIERI
Recorrimos muchos kilómetros de tierra chaqueña
para visitar las dos Escuelas. Primero, la de Las Gar-
citas y luego la del Toroltay, cerca de Castelli. Atravesamos montes con diferentes dimensiones de árboles,
cuanto más al norte, más altos. Vimos flores de colo-
res impactantes y pájaros por doquier. El paisaje estaba salpicado de casitas de ladrillos fabricados por sus
dueños y de escuelitas blancas. Durante el trayecto,
pasamos por la ciudad de Castelli rodeada del famoso
“Impenetrable”, pero llena de negocios, amplias ave-
nidas y semáforos.
Todavía vivo la emoción de encontrarme con los chicos, los maestros, los padres, los vecinos, con Antonio,
el Director, con Norma y Tino, Directores anteriores,
con Luisa y Carlos, los porteros, con Miriam, la maestra que con sus cartas me pone al día con las novedades y tanta gente que me ofreció sus mimos y sus
caras llenas de alegría y gratitud.
momentos imborrables que perduran en la vida,
llenan el alma y dan ganas de ir contra viento
y marea para cumplir los sueños; esos momentos
que te dicen que hay que renovar las fuerzas por
ellos, los niños, porque cuentan con nosotros y
nos esperan. Somos el motor de esta Escuela que
siente ganas de hacer muchas cosas y ¡cómo no
brindarnos cuando ves sus caritas y las de sus padres, tan llenos de esperanza, tan agradecidos...!
Dios me dé siempre fuerzas para continuar caminando sin soltarles nunca la mano y que sientan
que no están solos, que hay alguien en Buenos Aires que no pasa un día sin pensar en ellos. Gracias
a Dios, por ayudarme a ayudar.
Este viaje a poblados alejados, rodeados de montes,
me permitió ver cómo los chaqueños trabajan para el
progreso económico y cultural de nuestro país. Realmente me sentí orgullosa. Fueron días de alegría que
jamás olvidaré.
Después de un primer viaje el año pasado en el
mes de diciembre que nos dejó varadas en Castelli
por las intensas lluvias, nos lanzamos nuevamente, esta vez rogando que todo saliera bien, junto a
Malvina y a Natalia, dos de las integrantes de Horizonte Perlado, organización de la que formamos
parte para la ayuda a las comunidades originarias
cercanas a Sauzalito.
Después de dos días de un viaje agotador, por fin
llegamos a la escuela. Estábamos felices. Fue una
experiencia maravillosa conocer a nuestros ahijados, encontrarse con los maestros, ver las caritas ansiosas y asombradas de los chicos al recibir
cada uno un juguete. Llevamos también ropa, calzado, colchones, ropita de bebé, que fueron distribuidas entre las 60 familias de la etnia wichi, que
componen esa comunidad.
Los chicos nos brindaron sus muestras de afecto
con carteles y dibujos. Algunos padres nos regalaron artesanías; también mates hechos por los
alumnos en el taller de carpintería.
Para la cena, nos esperaban con un chivito asado
en la casa de una de las maestras. Allí conversamos, nuevamente, con todos los docentes sobre sus
necesidades para desarrollar la labor educativa.
Al día siguiente, con las camionetas del Director
y de la Municipalidad cargadas, visitamos dos escuelas más y el Jardín de Infantes que depende
de la Escuela que apadrinamos. También fuimos
al puesto sanitario del Vizcacheral, atendido por
un ayudante de enfermería quien nos pidió un
radio llamado para conectarse con el hospital de
Sauzalito en caso de necesitar la ambulancia. Les
dejamos elementos de medicina. Notamos que son
tantas las carencias que su trabajo se torna difícil.
Después de cenar pizzas amasadas por Mirta, laseñora del Director, emprendimos el viaje de vuelta por el monte oscuro rumbo al asfalto y ganándole tiempo a una tormenta anunciada.
Fue importante para nosotros la visita a la Escuela y a los parajes cercanos. Pudimos palpar
la enorme tarea de cada maestro en esos sitios
tan alejados, donde la ausencia de buenos caminos los deja completamente aislados. Sentimos
que todo lo que hagamos para ayudarlos resulta
poco. La mayor dificultad que afrontan es la falta de agua. A pesar de tener el río cerca, a 200
m, el agua viene contaminada y no se pueden
hacer perforaciones, porque las napas, hasta las
más profundas, tienen arsénico. La única solución es una planta potabilizadora, que la esperan
hace años.
El cacique de la comunidad nos agradeció todo lo que estamos haciendo por ellos y estaba muy contento de habernos conocido.
Pensamos volver pronto y poder compartir más tiempo con todos y con cada uno de nuestros chicos. Queremos seguir colaborando para que puedan tener una infancia mejor, más digna, sin hambre, sin privaciones y con bellos recuerdos.
El cacique de la comunidad nos agradeció todo lo que estamos haciendo por ellos y estaba muy contento de habernos conocido.
Pensamos volver pronto y poder compartir más tiempo con todos y con cada uno de nuestros chicos. Queremos seguir colaborando para que puedan tener una infancia mejor, más digna, sin hambre, sin privaciones y con bellos recuerdos.